Estoy parado en esta terminal en la que aún no estoy. Viendo hangares, viendo rostros blancos, irreconocibles. Estoy parado y me veo desde lejos, viento hacia el frente. Un maletín, un traje desgastado, impaciente, cerrando los ojos y moviendo los labios sin pronunciar palabra alguna.
En esta puerta en la que llegan esos grandes aviones provenientes de tierras que desconozco, un sitio que se crea con impersonalidades, con falta de estancia, con fluidez obligada, despidos y bienvenidas.
Estoy aquí parado, me veo desde lejos, no me he peinado, mi traje está arrugado y ligeramente sucio. Parece que doy pequeños saltos, me muevo de lado a lado, impaciente.
Esta historia es la espera.
Estoy girando en círculos, ansioso de encontrarme con un sueño, con un sueño dentro del sueño, dentro de la terminal en la que aún no estoy, viendo futuros que no existen, proyectando realidades falsas, preguntándome si el día en que el futuro nos alcance, será así.
Sigo parado y hay tantas corrientes de personas, flujo interminable de entes sin rostro.
Te veo.
El sueño se derrite, me vuelvo plasma, me fundo con los colores de una impresión disipada por nuestra piel. Me entrego al destino de tu fantasma. Sé que te espero y que te seguiré esperando más tiempo, pero ya te siento.
Vuelves a existir en mi y ahí vas a estar.
Despierto y la luz no es tan cálida, configuro los esquemas de mis sueños para saberte premonición y futuro. Es todo silencio y espera. Todo es un puto momento.
Todo para mi es esta terminal y me pregunto, ¿estarás allí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario